Comisión de Salud estudia proyecto de Ley de Superintendencia de Regulación Sanitaria


Lunes 06 de noviembre de 2023

Esta iniciativa tiene como propósito garantizar la salud de la población, a través de una Superintendencia, con la que se busca aglomerar todos los productos que tienen incidencia sanitaria o en la salud de la población, tanto de uso humano como de uso veterinario, en una sola institución.

Para centralizar las funciones que hasta hoy están dispersas en materia sanitaria, los diputados de la Comisión de Salud iniciaron el estudio del proyecto de Ley de Superintendencia de Regulación Sanitaria.

Dicha normativa daría paso a la creación de la Superintendencia de Regulación Sanitaria (SRSPS), como una institución autónoma y de derecho público, con carácter técnico, con personalidad jurídica y patrimonio propio.

La finalidad es garantizar la calidad, la eficacia, la seguridad, disponibilidad, inocuidad, accesibilidad y uso racional de los productos regulados por la ley, así como proporcionar el mejor precio de los medicamentos en el mercado para la población y para el sector público, promoviendo el derecho a la salud y sanidad vegetal y animal.

“Al centralizar todo estamos evitando hacer una gran tramitología y así vamos a poder impulsar el desarrollo económico que va a beneficiar al país. Además, vamos a fortalecer la soberanía alimentaria”, explicó Claudia Díaz, la coordinadora legal de la oficina de registro y fiscalización de insumos y productos de uso agropecuario del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).

La SRSPS será la responsable de regular el registro sanitario de los medicamentos, cosméticos, alimentos y bebidas e insumos agropecuarios; también autorizará la comercialización de los mismos.

Además, se encargará de otorgar el reconocimiento del registro, permiso de importación y exportación y la vigilancia de los medicamentos y suplementos nutricionales y de productos químicos, entre otros.

“La salud ha sido un eje central para este gobierno, porque ha hecho inversiones estratégicas y le ha brindado el presupuesto más alto de la historia para este sector”, comentó el legislador José Urbina. “Venimos de una historia en donde la mafia relacionada en la salud y las mafias políticas hacían un compadrazgo para beneficiarse y propiciaban un desorden regulatorio en el país”, agregó.

De ser aprobada la ley, la Dirección Nacional de Medicamentos (DNM) será la base de la SRSPS y de acuerdo al director de esa institución, Noé García, se transforma, pero todo lo que se ha trabajado en ella es la base de la Superintendencia.

“Este proyecto lo que busca es mejorar la prestación del servicio a los usuarios y a la población garantizar más la salud, a través de un ente regulador más fuerte”, dijo el funcionario.

La integración del consejo de la SRSPS

La estructura organizativa del consejo de la SRSPS estará compuesta por un presidente, un representante designado por el Ministerio de Salud (MINSAL), un miembro designado por el Ministerio de Economía (MINEC) y otro por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG). También, por un representante del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS) y otro del Instituto Salvadoreño de Rehabilitación Integral (ISRI), un designado por la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ANDA), otro de la Defensoría del Consumidor (DC), uno de la Dirección General de Aduanas, uno del Ministerio de Hacienda y finalmente un representante de la Universidad de El Salvador (UES) que tenga relación en carreras de la salud.

Por otro lado, la normativa, que consta de 43 artículos, entrará en vigencia 18 meses después a su publicación en el Diario Oficial.

Las responsabilidades de la Superintendencia

De acuerdo a lo expuesto en la mesa de trabajo, la Superintendencia será la encargada de regular y otorgar el registro sanitario, el reconocimiento de registro, la autorización de comercialización, los permisos de importación y exportación y ejercer la vigilancia de los medicamentos, suplementos nutricionales, dispositivos médicos, otras tecnologías sanitarias, cosméticos, higiénicos, productos químicos, bebidas tanto de uso humano como veterinario.

Así como el alcohol, el tabaco, dispositivos de liberación de nicotina o similares sin nicotina e insumos para uso agropecuario.